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¿Que es Chido?

Chido es lo bueno, lo bonito, lo bien hecho. Chido es México en una palabra. Chido es abrir una botella un viernes (o cualquier día, no juzgamos) y platicar por horas. Es la cenita para dos, seguida de una buena película. O, simplemente, una copa a solas en el balcón. Chido es el adjetivo que describe una forma de ver la vida, con ganas pero sin prisas, y siempre con un buen vino.

¿Cómo funciona?

Fácil y rápido, como debería de ser todo. Escoge lo que quieras de nuestra tienda en línea y ¡todo listo! En los próximos 90 minutos recibirás tus vinos. Solo falta enfriar y abrir.

Noah Tovares

Hace dos años Noah vino a México de vacaciones. Se enamoró de la CDMX, con todo y su caos, y decidió quedarse a vivir aquí. No tenía un plan, solo todas sus cosas en una bodega de San Francisco, un pasado en la industria de tecnología y una certeza: una buena copa nunca sobra. Desde entonces se dedica a la importación de vinos bajo la marca GluGlu; es socio en Sette, un bar de vinos que abrirá próximamente; y fundó Vinos Chidos para dedicarse a la tarea de probar todas las botellas y seleccionar las mejores.

Marco Carboni

Marco es un chef italiano que se formó en los restaurantes de Massimo Bottura, Gordon Ramsay y Dan Barber. Estuvo en Italia, Barcelona, Londres y Nueva York. Hasta que se enamoró de una mujer mexicana y decidió seguirla hasta la Ciudad de México, donde por fin decidió echar raíces. Sartoria, su restaurante, es una propuesta gastronómica que busca expresar su filosofía a través de la cocina, la cual está basada en la materia prima, la estacionalidad de los alimentos y lo artesanal. Ahora también es fundador de Vinos Chidos, donde puede probar lo que ama y dejar su creatividad volar con recetas para el maridaje.

Nuestra historia

La amistad de Marco y Noah nació gracias a una botella de vino. Hace dos años, cuando durante unas vacaciones a México, Noah decidió no volver a San Francisco, coincidieron en una mesa en el Sartoria, el restaurante de Marco. Noah llevó su botella —esa que había cargado en su maleta desde su país— y le ofreció a Marco una copa. El vino era el mismo que Marco, algún tiempo atrás, había elegido como sommelier en Londres. Y platicaron, primero de la botella y después de la vida.

Descubrieron que ambos habían llegado a México por impulso: Marco vino siguiendo a una mujer de la que se había enamorado y Noah decidió quedarse cuando, como turista, se sintió en su hogar. Y, entre un tema y otro, siempre aparecía el vino. ¿Cuál es el mejor? ¿Dónde comprarlo? ¿Cómo combinarlo?

Se hicieron amigos, hicieron un club de vinos, catas a ciegas y un bar. En sus conversaciones, siempre con una copa de por medio, aparecían constantemente las ganas de hacer algo más juntos: importar vinos, tener una buena excusa para abrir una botella y descubrir los nuevos vinos en el mercado. El confinamiento les dio la idea perfecta: vender vino sin la incomodidad que implica comprarlo. Ir a la licorería o al súper quita tiempo, elegir un buen vino es complicado, batallar con los precios y no saber con qué comida combinarlo. Vinos Chidos nació de la pasión por el vino combinada con las ganas de hacer el ritual de brindar algo más agradable, cómodo y accesible. En resumen: disfrutar un vino no debería de ser tedioso. Con Vinos Chidos es muy fácil.